ESCENA DEL CRIMEN.
EPISODIO 2. AUTOR: Kristoff Suzawa "El comisario del terror" México 2023.
Corrimos tan rápido como pudimos detrás de aquel ente, de aquella persona que había pasado despavorido por el pasillo, supuse que conocía muy bien aquel sitio, pues él parecía saber de memoria los relieves del suelo, corría como si los escombros y la basura que a nosotros nos detenía no existieran para el, amén de que nosotros nos alumbrábamos con una linterna diminuta y esta persona, que no llevaba ningún tipo de iluminación, se movía como si diario recorriera aquel pasillo.
-¡¿Por dónde se fue?!-
-¡Dio la vuelta teniente!-
Al filo teníamos, el se había metido en un callejón sin salida, resultó que en ese punto donde había dado vuelta para continuar con su evasión, era un pasillo que conducía a caer a un vacío, el equivalente de caer dos pisos, ya que la casa tenía en u arquitectura un sótano muy profundo. Lola se abalanzó sobre quien resultó ser un sujeto de estatura media, tenía el rostro lleno de cicatrices y en ese momento notamos que uno de sus ojos era protésico lo que le daba un aspecto hasta cierto punto aterrador. Lola de inmediato se puso a hacer su trabajo.
-¿Oye?¿Por qué demonios corres?¿qué escondes o qué?...-
Pero el sujeto simplemente estaba en un profundo estado de euforia, una demencia que lo rebasaba, así que se dejó caer y a gatas, simplemente reía en una carcajada que por un momento pensamos que terminaría por ahogarlo.
-¡¿Cómo está tu madre teniente?!... ¡¿Sigue toda loca o ya se compuso?!-
-¡No hablamos de mi madre!¡Mi compañera te hizo una pregunta!¡Responde!-
De momento se nos quedó viendo con una serenidad hipócrita, él sabía que estaba en problemas, muchos problemas, al ser la única persona viva en un lugar donde se habían asesinado por lo menos a siete personas, pero la luz de la linterna nos fue revelando algo más, algo que la penumbra no nos había permitido ver, sus manos estaban cubiertas de sangre y ambos dedos pulgares estaban arrancados, no era reciente lo de los pulgares, estaban cicatrizados.
-¿Quieren que responda?¿¡De verdad hijos de perra quieren que responda?!... jajajajaja, ahora si vendrá, ahora si llegará...-
-¿Quién llegará?...-
De repente aquel tipo me escupió la cara, y bueno, si no deseaba cooperar; un rato en los separos con verdaderos criminales lo ablandarían un poco. De un empellón lo levanté del suelo, no se podía tener algo de civilidad y buenos modales con alguien así.
-Señor: Está arrestado tiene derecho a permanecer en silencio...-
-Jajajajajajaja..., el vendrá muy pronto, nosotros lo trajimos... y vendrá, el viene por ti, por tu compañera, por la loquita de tu madre...-
-En caso de rehusarse a ese derecho, todo lo que diga será usado en su contra...-
No pude terminar de recitarle sus derechos, de un momento a otro dejó de sacudirse como lo hacía para tratar de zafarse de mi, me miró fijamente con su ojo bueno, luego esbozó una sonrisa, que me mostró el interior de su boca llena de sangre, después de eso su cabeza comenzó a inflarse, no en el sentido figurado, se inflaba como un globo, sus ojos, dientes y lengua se salían de sus cavidades a medida de que mórbidamente su testa cada vez parecía más a una botarga, hasta que finalmente estalló bañándonos a mi compañera y a mi en una mezcla de entrañas y sangre.
Nuestro trabajo en la escena del crimen había terminado pese a eso, después de medio limpiarnos, di instrucciones a los forenses de recoger el cuerpo de aquel hombre que se había quedado sin cabeza, hice lo que me correspondía y por el momento, volver a la comandancia era lo indicado, necesitábamos más información, mas pistas, partir de las necropsias, de los informes forenses.
En el auto se hizo un silencio entre Lola y yo, fue algo incómodo, me interesaba preguntarle sobre su estado emocional, pero al conocerla apenas, al saber tan pocas cosas sobre ella, no sabía que o como preguntar, sola la veía en el asiento del copiloto de la patrulla, con la sangre de aquel sujeto todavía embarrada en su uniforme. Al fin fue ella quien rompió el silencio y de que manera.
-¿Por qué mencionó a su madre teniente?-
-Solo me provocaba, un loco más que siente que puede provocarnos así.. eso es todo...-
-A mi me parece que fue muy específico, no en eso de su madre teniente.. me refiero a lo de la locura y de que alguien vendrá-
-¿Habías visto que a alguien le estallara la cabeza así? No ¿Verdad?, no tiene lógica.. y hablando de la lógica, tendrás que olvidarte de ella por que lo que viene, lo que verás en esta unidad, no tiene lógica...-
-yo creo que fue... fue... un explosivo... o alguien le disparó a distancia ...-
-Olvida el disparo, no había ventanas que permitieran que algún tirador le acertara, los del explosivo tal vez... lo bueno de esto es que por ahora es problema del laboratorio, ya mañana tal vez si sea nuestro dolor de cabeza, pero por lo pronto es el de ellos-
Así llegamos a la comandancia C5, lugar de nuestro recinto como policías, en la entrada ya nos esperaba una multitud de reporteros, que estaban ávidos de saber acerca de los crímenes en aquella casa abandonada, no sabíamos que decir, al respecto, desafortunadamente aún no teníamos ni la menor idea de que era a los que nos estábamos enfrentando, tampoco un respaldo científico. Desafortunadamente sabíamos que esto apenas iba comenzando y no sabíamos casi nada, el único testigo ahora era un guiñapo sin cabeza que yacía en la plancha de la morgue, además de eso solo teníamos cinco o seis cuerpos que no hablarían hasta que la cirugía post mortem hiciera las preguntas adecuadas y obtuviera las respuestas correctas. Lo único que podíamos hacer era evadir a los reporteros y sus preguntas, guardar herméticamente toda información con el afán de no desatar una oleada de pánico entre la población; así entramos.
Pero lo que no podíamos evadir, era la llamada de atención de nuestra jefa , la procuradora que definitivamente estaba más que molesta por lo sucedido, y era algo que nos sería casi imposible explicar, después de todo ¿a cuántos sospechosos les estalla la cabeza como un globo? Sin embargo el pensar en ese hecho me había dado muchas ideas, ideas que resonaban en mi mente a medida de que escuchaba los pasos acelerados de la jefa viniendo hacia nosotros. .
-Lola: necesito que te cambies de ropa y vengas conmigo, creo que ya se por donde debemos ir empezar a buscar respuestas-
-¿A dónde vamos?-
-¿Recuerdas lo que dijo aquel tipo el de la cabeza volátil?-
-Si... creo que si-
-Iremos al psiquiátrico Fray Bernardino, creo que esa frase, la de "el vendrá" , ya la he escuchado antes-
Lola se dirigió entonces hacia los vestidores , mientras tanto la jefa venía furiosa hacia mi, sabía que vendría un enorme sermón acerca de ética policiaca, así comenzaban todos sus sermones.
-¡Fargas!¡¿Qué demonios pasó en esa casa?!-
CONTIUNARÁ.
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